domingo, 25 de noviembre de 2012

Aquellos desiertos

Creo que más de alguna vez hemos pasado por aquellos momentos donde todo está en silencio, donde sentimos que no vamos ni para atrás ni para adelante, y que nos parece que Dios está callado. Yo, en este momento me encuentro pasando uno de esos silencios, los cuales metafóricamente hablando son llamados "Desiertos". Lo curioso es que a pesar de este doloroso tiempo, Dios se ha manifestado de manera increíble, porque a pesar de que se sufran en esos días, esa carga no la he llevado sola. De hecho, si tu estás pasando por uno de esos tantos desiertos, te podrás haber percatado que la carga día con día se va volviendo más ligera, y sabés porqué? Porque Dios no pone cargas que no puedas soportar, además, él mismo ha medido y pesado esa carga antes de ponerla sobre ti. Sé que ninguno de nosotros estamos listos ni preparados para vivir momentos de angustia y dolor, pero nosotros mismos muchas veces somos los principales generadores de que esos momentos vengan. Acá no es cuestión de que Dios permite cosas porque sí, sino que todo es para un aprendizaje. Si tú estás pasando por esos momentos, no me dejarás mentir, si te ponés a reflexionar te darás cuenta que todo esto que está sucediendo tiene una razón de ser, jamás olvides que cuando Dios quita, es porque va a dar algo mucho mejor. A lo mejor necesitabas este tiempo para meditar en lo malo que estás haciendo. En mi caso, y lo digo de manera muy personal, estoy consiente de cada movimiento que Dios hace en mi vida, de cada cambio, porque cada cosa tiene un para qué. Nosotros estamos tan acostumbrados a cuestionar todo lo que sucede a nuestro alrededor, y somos tan "cachimbones" que todavía le cuestionamos a Dios. Le reclamamos el porqué permitió que esto sucediera. Cuando lo que deberíamos estar haciendo es dándole gracias por que estas lecciones de vida nos marcarán para siempre, y permitirán grandes cambios en nosotros. Pero claro, nuestra humanidad no nos permite aceptar estas pruebas. Hace dos días alguien dijo algo bien claro, "De ti depende salir del desierto o alargarlo más". Créanme que estas palabras calaron tanto dentro de mi, que decidí postrarme más a los pies de Cristo para que todo esto vaya pasando como debe de pasar, y salir victoriosa tal y como nuestro padre quiere que salga. Pero como dije antes, y les repito, yo sé que la carne es débil, y cuando estamos en medio de la prueba nuestro corazón empieza a dudar hasta del mismo Dios, y es ahí cuando debemos de agarrarnos de él lo más fuerte, porque como dice una alabanza "La última Palabra, la tiene Dios". Qué importa lo que los demás digan. Que si "x" cosa ya la vez más imposible y lejana, Dios tiene el poder de demostrarte que sus obras y su grandeza está por sobre todo pensamiento. Porque si tú crees firmemente en él y sus promesas, todo lo demás vendrá por añadidura. Como dijo alguien por ahí, tenemos que "ordenar nuestras vidas" para que Dios empiece a actuar. Ordenando tu vida, verás que ese desierto por el cual estás pasando, no era más que una pequeña piedrita en tu camino, y que Cristo hizo que pasaras por encima de ella sin ningún problema. Quieres salir de este desierto? Bueno, entrégale todo a Dios y dejá que sea él quien te cargue da ahora en adelante, porque como todo padre que al ver a su hijo que ya no puede más, él viene en su auxilio. Si sientes que ya no puedes, no tires la toalla, llegó el momento de dejar que Papito Dios tome el control total de esa situación. Espero que estas palabras puedan ser útiles en tu vida. Bendiciones y un abrazo. Clau.

No hay comentarios:

Publicar un comentario