domingo, 25 de noviembre de 2012

Yo también me siento igual que tú

Sentada nuevamente con mil ideas en la cabeza y sin saber cómo plasmarlas todas. Pero como me dijeron por ahí, hay que empezar por el principio, y terminar por el final. La vida no es una burbuja donde flotas sin reventarse a pesar de pasar por hermosos campos de rosas, pues a pesar de que vives adentro de ella esta en cualquier momento está por reventar y darte el zopetón más grande que jamás te has dado en tus tanto y picos de años. Díganmelo a mi, que ni siquiera llego a los 30 y creo que debería usar dentadura postiza de tanto tamalazo que me ha tocado dar. Sí, sí, en efecto, estos golpes de la vida han tenido que ver con relaciones fortuitas, que para bien o para mal pasaron. Quizá tu te sientas identificada conmigo y no sepas como decir o explicar lo que tu corazón siente en este momento. El pecho te duele, los pulmones no dan abasto y el oxígeno se te escapa de ellos tan lentamente que sientes como estos se van desinflando como un globo. Porqué lo sé? Porque me siento exactamente igual o peor que tú. Creo que todas y cada una de nosotras como mujeres, sin importar la edad, hemos pasado por situaciones o relaciones donde hemos creído haber encontrado al verdadero amor. La ceguera en esos momentos es tan evidente, como el hecho de que estamos sintiendo esos fríos vientos de octubre y que estamos a menos de 60 días para navidad. Para colmo, terminaste tu relación recientemente y no sabes cómo iniciar el proceso de recuperación, y sientes que todo es gris y que el mundo se detuvo en ese preciso instante en que tu chico te mandó un correo o un mensaje donde te dijo “no soy bueno para ti, mereces a alguien mejor”. Lees y relees el mensaje y aunque tu cerebro ha tratado de mil maneras de hacerte entender el contenido de este, tu corazón se niega rotundamente a aceptar lo que esa sopa de letras quiere decir, y rechazas toda explicación coherente. La desesperación te inunda y empiezas a llamar el susodicho, le mandas un millón de mensajes, correos, bbm, tuits, inboxs, escribes en su wall y no recibes ninguna respuesta que satisfaga tus porqué. Sé que duele, y mucho, porque por más vueltas que le des no entiendes qué pasó, en qué fallaste, aún sabiendo que pasaron muchas situaciones que se te escaparon de la mano y permitiste que la ira, el enojo y los celos te ganaran y hablaras de más muchas veces, sin darte cuenta cuánto lastimabas a esa persona. Sabes? En estos días he aprendido que el amor es como una copa de cristal, que se va llenando con un goterito día a día, pero que cuando empezamos a herir y a lastimar a la otra persona esa copa empieza a agrietarse de tal manera, que por más amor que quieras dar, el daño ahí está, y una grieta provoca otra y otra, hasta que llegas a un punto donde esta no aguanta más y se termina por reventar. Dirás que no todo en la relación fue color de rosa, y que él también te orilló a actuar de X o Y manera, pero solo tú eras dueña de tus actos y tus reacciones, y con eso no te echo la culpa de todo lo que pasó, solo quiero que medites bien los motivos y razones por las cuales las cosas llegaron a este punto, un punto donde o puede haber retorno, o hay que seguir adelante. Es difícil entender porqué pasan muchas cosas en la vida, pero aunque duela y enoje escuchar, te lo repito una vez más “Todo pasa por alguna razón”, y Dios sabe qué es lo mejor para nosotras y para ellos. A lo mejor y no era el chico para ti, a lo mejor y sí lo es, pero necesitas cambiar muchos aspectos de tu vida antes para poder seguir adelante. Todo en esta vida pasa por las manos de Dios primero, AUNQUE Dios es tan misericordioso que permite que seamos nosotros los dueños de nuestras acciones, y es ahí, en ese momento de libertad que cometemos los más grandes errores de nuestras vidas y comenzamos a pecar desmesuradamente. Hablar de pecado quizá sea un tanto nuevo para ti, o no te guste esa palabra, pero todos los actos malos que cometemos, y aunque no te guste llamarlo por su nombre, se llaman PECADOS, eso es así y no hay palabra bonita o sofisticada que te haga nombrarlo de manera diferente. Sé que no eres de mal corazón, sé que te has arrepentido, y que quisieras retroceder el tiempo, pero amiga mía, eso no se puede. Lo dicho y lo hecho quedará ahí nadando en el tiempo. Lo que sí puedes hacer, es agarrar escuela, tomar lo bueno y dejar lo malo, meditar seriamente en qué fallaste, no ver los errores que el otro cometió, porque en este momento solo importa que tú estés bien. Por primera vez quiero pedirte que seas egoísta, piensa en ti, en tu bienestar, en tu corazón y en tus sentimientos. Dejá ya ese sentimiento de culpa, que no ayuda para nada, solo para recalcar que el enemigo busca la manera de herirte y hacerte flaquear, pues conoce tu fragilidad como ser humano y busca las maneras de hacerte caer y hacerte sentir culpable, hacerte sentir que no vales la pena, que todo lo que pasó te lo merecías, y que ningún hombre se volverá a fijar en ti. Este día, quiero decirte que NO importa lo que los demás digan de ti, que no importa lo que esa persona a quien lastimaste hable de ti, no importa nada de eso si tu corazón está arrepentido y quieres ser diferente. Las palabras hieren, los golpes lastiman, pero no hay golpe o palabra que no puedan ser borrados por nuestro papito que tenemos en el cielo. Ese papito que día a día te dice que eres hermosa, que vales mucho, y que tu corazón antes de ser de un hombre debe ser de él, porque Dios es el único que cuidará de tu corazón como el tesoro más grande que pueda existir. No somos perfectos, pero en nuestras imperfecciones el amor de Dios es infinito, y él quiere sanar nuestro dolor y apapacharnos. Porqué no se lo permites? Unámonos a este proceso y empecemos de cero con Cristo de la mano. Confío en mi Dios y que él obrará en mi vida y en la vida de cada una de las que lea estas palabras. Porque cada oración, cada frase, cada palabra que este mensaje dice, tienen una razón de ser. No decaigas, no desistas, no te desesperes, no te derrumbes, el amor humano es tan frágil y voluble que se puede apagar con facilidad, pero el amor de Dios es eterno y no hay viento, ni terremotos, ni catástrofes que lo apaguen. Confía en Dios y veras que todo viene viento en popa. Un abrazo. Clau

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